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| EL LENGUAJE DEL MATE |
El mate es mucho más que
una sana bebida con historia. El mate es un gesto. Es cortesía.
Es comunicación. Es un rito. Entre hombres, el mate iguala
a todos en la ronda, da el tiempo para hablar y el respiro para
escuchar. Y tiene, desde tiempos inmemoriales, un lenguaje del
que se apropiaron, primero, los enamorados, allá, por
la época de los gauchos. La forma de cebar un mate le
demostraba al hombre lo que su "guaina" sentía
por él. Cambiaron los tiempos, hoy se "matea"
chateando, pero todavía quedan algunos memoriosos que
recuerdan el lenguaje popular.
Tené en cuenta lo que sigue, así sabrás
que siente el que te ofrece un mate. |
Mate largo: visita molesta o
poco grata
Mate corto: quiero verte más seguido
Mate chorreado: visita o presencia inoportuna
Mate recién hecho: regocijo por la visita o "te
esperaba"
Mate del estribo: si está recién ensillado, vuelve
pronto
Mate espumoso: te quiero con todas las de la ley
Mate amargo: indiferencia
Mate cebado por la bombilla: antipatía
Mate dulce: amistad
Muy dulce: ¿qué esperás para hablar con
mis padres?
Mate muy caliente: yo también estoy ardiendo de amor
Mate vacío: todo ha concluido entre nosotros
Mate frío: me eres indiferente
Mate hirviendo: odio
Mate lavado: a tomar mate a otro lado
Mate tapado: búsquese otra
Mate encimado: mala gana
Mate con la bombilla hacia atrás: desprecio |
Según las costumbres de cada región o de cada
casa, se le pueden agregar "gustos". Cada sabor,
a su vez, tiene su significado:
Mate con
mango: celos
cedrón: tenés mi consentimiento
canela: ocupás todos mis pensamientos
azúcar quemada: simpatía
cáscara de naranja: vení a buscarme
melaza: tu tristeza me aflige
miel: casamiento
toronjil: estoy enojada contigo
limón: quiero que vuelvas
leche: respetuosa amistad
café: la ofensa está perdonada
ombú: su visita es indeseable (el ombú es purgante)
ruda: evita enfermedades
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