El Bastion arte, fotografía
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Introducción
Antecedentes
Ruinas Jesuíticas I
Ruinas Jesuíticas II
Ruinas Jesuíticas III
Nuestra Señora de la Candelaria
Santa Ana
Nuestra Señora de Loreto
San Ignacio Miní
Corpus Christi
San José
Santos Apóstoles
Inmaculada Concepción
Santos Mártires del Japón
Santa María La Mayor
San Francisco Javier
Ubicación de las Ruinas
<ANTERIOR UBICACION SIGUIENTE>
Los conjuntos jesuíticos de la Provincia de Misiones III:
Los vestigios del esplendor
Los aspectos potenciales de los conjuntos uruguayenses no están en la simple arquitectura persistente en elevación, como podría ser el caso de los paranaenses. Excluyendo a Santa María la Mayor, los demás pueblos carecieron de la esquisitez arquitectónica que pudieron ostentar, por ejemplo, San Ignacio Miní, Santa Ana o Candelaria. Fueron pueblos de «barro», es decir con un rotundo predominio del adobe y la tapia en las construcciones, aún en las monumentales, como ser los templos, residencias, etc. Esto es lo que les da a sus ruinas ese aspecto tan chato, aplastado al suelo, sin elevaciones prominentes, donde lo horizontal se impone a lo vertical. A los ojos del observador ocasional parecieran no existir, al estar gran parte de los restos en íntima comunicación con el suelo y la vegetación natural. Sin embargo allí es donde se hallan los restos o vestigios más valiosos, los que registran la historia de esos pueblos. Algo muy distinto a los muros de piedra en elevación observables en los pueblos paranaenses, pero no menos significativos y probablemente mucho más testimonial sobre la vida en las reducciones.
El área de los once pueblos, comprendida entre los ríos Paraná y Uruguay, se evidencia otra realidad, no muy estudiada y menos aún valorada, se trata de las ruinas o vestigios de los asentamientos transitorios de las reducciones. En la zona paranaense son: Santa Ana (1638-1660), Santos Cosme y Damian (1718-1740), Loreto (1632-1686), San Ignacio (1632-1690), San Carlos (1638-1660) y San José (1638-1660). En la región uruguayense son:Trinidad (1700-1713), San Miguel(1638-1680), Apóstoles(1638-1650), Santa María la Mayor(1633-1790), Mártires (1638-1704), Asunción del Acaraguá (1638-1660).
En algunos casos los restos persistentes son muy significativos, como el correspondiente a la ruina de San Miguel (1638-1680) ubicada a unos 14 km al norte de Concepción.
Otro ejemplo lo constituye el asentamiento de Santos Cosme y Damian (1718-1740), ubicado entre Candelaria y Santa Ana.
La localización y consecuente rescate de las ruinas o vestigios de los pueblos provisorios o transitorios resulta clave para la comprensión del proceso de formación de las reducciones específicamente en los aspectos urbano, arquitectónico y de técnicas de construcción. Incalculable es también el valor histórico de estos asentamientos, pues en ellos se produjeron las etapas iniciales de la experiencia reduccional, que luego se consolidó en los treinta pueblos tan renombrados.
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