De
alguna forma la persistencia de aquellas huellas es lo que permite
que hoy, en un complejo contexto multinacional (Argentina, Brasil,
Paraguay), factibilice la recreación de aquel ámbito
de nuestra historia. De este modo, cada conjunto jesuítico
que hoy persiste en ruinas posee, además del valor intrínseco
indiscutible, un valor y trascendencia que devienen de su inserción
y funcionalidad en el ámbito territorial de los treinta
pueblos.
En la actual provincia argentina de Misiones se hallan once
del total de treinta pueblos que componían la Provincia
Jesuítica; estos son: Candelaria, Santa Ana, Loreto,
San Ignacio, Corpus, San José, Apóstoles, Concepción,
Santa María la Mayor, Mártires y San Javier. Este
conjunto de pueblos se ubica en un estrecho territorio entre
los ríos Paraná y Uruguay. Se pueden diferenciar
dos grupos: el de los pueblos paranaenses, que comprende a Candelaria,
Santa Ana, Loreto, San Ignacio y Corpus; y el de los pueblos
uruguayenses, que comprende a San José, Apóstoles,
Concepción, Mártires, Santa María la Mayor
y San Javier. La serranía central de Misiones, que actúa
como divisoria de aguas, separó a ambas zonas, y definió
en ciertos aspectos el modo de ocupación del espacio
en ambos ámbitos.
El pueblo de San José, estratégicamente instalado
en las iniciales estribaciones de la serranía, sirvió
de nexo para las comunicaciones entre la vertiente del Paraná
y la del Uruguay.
Los cinco pueblos paranaenses se disponen linealmente respecto
del margen izquierdo del río Paraná, aprovechando
al mismo como fundamental vía de comunicación.
Esta característica limitó el desarrollo vial
terrestre en el área. A excepción de Candelaria,
los demás conjuntos son los mejor conservados del total
de los once pueblos, tomando en cuenta el aspecto arquitectónico
y urbano.
Los seis pueblos uruguayenses, en cambio, tienen una disposición
espacial dispersa, con un solo pueblo ribereño, el de
San Javier.
La dificultad de navegar por el río Uruguay fue un factor
que impulsó un complejo desarrollo vial en toda la zona.
El conjunto de Santa María la Mayor es el que evidencia
más vestigios en el orden urbano y arquitectónico.
Los demás conjuntos, en mayor o menor grado, se hallan
muy desvastados, aunque sin perder su valor histórico
y arqueológico. Algunos, como Apóstoles y Concepción,
han perdido todo resto en elevación como consecuencia
de los modernos trazados urbanos que se han impuesto sobre los
jesuíticos. |
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